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Música Clásica y ópera de Classissima

Renée Fleming

lunes 22 de mayo de 2017


Ya nos queda un día menos

18 de mayo

Fleming se despide de la Mariscala

Ya nos queda un día menosLa función del Rosenkavalier que pude ver en directo a través de los cines Yelmo el pasado sábado 13 de mayo desde el Met supuso la despedida de René Fleming de uno de sus roles emblemáticos: la Mariscala. ¿La mejor desde tiempos de Felicity Lott? Probablemente. Cierto es que el prisma con que aborda el personaje es un poco más dulce y ensoñado de lo que a mí me gusta, pero su voz –pura crema–, su línea mórbida y su mezcla singular de erotismo y melancolía la hacen ideal para el personaje, por no hablar de su dominio escénico del mismo. Quizá tenga en Harteros, a la que escuché en Múnich el pasado verano, una admirable sucesora, pero la soprano norteamericana ha sido una de las más grandes en el papel. Todavía con la voz en buen estado, triunfó en una despedida en la que llovieron octavillas y recibió calurosísimos aplausos de un público que la quiere con locura. Parece que Elina Garança también va a ir abandonando Octavian. Una pena: voz ideal para el rol, magníficamente timbrada y por completo homogénea, manejada con técnica segurísima y al servicio de una perfecta dramatización del texto, ofreciendo virilidad en su punto justo y no cayendo en el exceso de dulzura de, por ejemplo, una Von Stade. Estupenda actriz e increíblemente bello sobre la escena, es quizá el mejor Octavian que he visto y escuchado en mi vida. La tercera en discordia era Erin Morley, voz correcta e intérprete centrada. No diré que cálida pero sí al menos musical, sin esa excesiva candidez rozando con la ñoñería con que a veces se aborda a Sophie. Quizá se pasara de rosca en el sentido contrario: la encontré un poquito histérica por momentos. Claro que mucho más peso tiene el papel del Barón Ochs, del que se encargaba el barítono austriaco Günther Groissböck. Fue a él a quien precisamente escuché en la referida función muniquesa junto a Harteros. Entonces no me pareció gran cosa: la voz es potente pero suena trucada, se queda muy corta por abajo y las notas graves suenan como eructos. A su canto no le faltan expresividad ni ganas, sin resultar especialmente sutil. Pero claro, entonces le vi de lejos y ahora lo he hecho a través de primeros planos cinematográficos, y la cosa cambia mucho. Muchísimo: con la ayuda de una sensacional dirección de actores, ofrece desde el punto de vista teatral un Ochs de total y absoluta referencia, diríase que insuperable. Y eso que no es ni viejo, ni gordo. Excelente el Faninal de Markus Brük. Y muy dignos todos los comprimarios, con la excepción del, a mi entender, muy mediocre cantante italiano de Mathew Polenzani: legato cero, morbidez inexistente, poesía nula. Claro que quien realmente hizo cojear a la parte musical fue Sebastian Weigle, que empuñó la batuta con adecuada energía y sentido teatral, pero por completo ajeno al espíritu de la obra. Si en los segmentos más dinámicos resultó cuanto menos correcto, cuando había que destilar esa particular mezcla de lirismo, sensualidad y magia sonora que reclaman estos pentagramas se quedó cortísimo. De sentido valsístico, ni hablemos. La Orquesta del Met apenas sonó a Richard Strauss. No hay punto de comparación con lo que hizo quien tuve la suerte de escuchar en el foso en Múnich, un Kirill Petrenko que no empezó del todo centrado pero que en el tercer acto, especialmente en el sublime terceto (¿una de las más bellas músicas jamás compuestas?), alcanzó altísimas cotas de inspiración. Nueva producción escénica de Robert Carsen. O no tan nueva, porque el concepto era el mismo de la abucheada realización salzburguesa cuyo DVD en su momento comenté en Ritmo: la acción pasa a la segunda década del siglo pasado, la taberna es una casa de putas y en ella Octavian/Mariandel lleva la iniciativa frente a un Ochs al que no se le empina. Discutible pero muy convincente, sobre todo porque se atiende muchísimo a que la acción rime con la música y la dirección de actores es magistral. La escenografía y el vestuario ofrecen una vistosidad mucho mayores ahora que en Salzburgo. La iluminación, entonces en exceso oscura, también ha mejorado de manera muy considerable. Obviamente, se han suprimido los desnudos integrales que podían ofender al puritano público norteamericano. Que la caja de la rosa de plata recuerde a un ataúd me parece un gran acierto. La referencia final al estallido de la Gran Guerra me parece, por el contrario, algo ridícula por la manera en que está resuelta. En fin, una función con luces y con sombras en la que, por razones fácilmente comprensibles, la gran Fleming fue protagonista absoluta. Echaremos mucho de menos su Mariscala.

E così dolce il suon della sua voce...

5 de marzo

Eterno Plácido. Eterno recuerdo de una intensa noche.

Qué difícil debió haber sido no sucumbir en la ciudad de Alejandría, tiempos ha, a la voluptuosidad y a los encantos de la cortesana Thaïs. Otros tiempos, ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Y, valga la redundancia y, apuntando hacia otra dirección, digo, qué difícil es no rendirse a la voz y arte del gran PLÁCIDO DOMINGO. Una vez más el Maestro Domingo imprimió su sello y personalidad ayer noche en el Gran Teatre del Liceu que, lleno hasta la bandera, rebosaba de magnetismo y magia para acabar claudicando una vez más a los pies del más grande. La noche tenía y presentaba cierto regusto oriental y olían, mezcladas, el sabor de la lujuria en contraposición al misticismo. En el ambiente, por otro lado, se palpaba expectación e ilusión, no en vano pues, el reclamo principal de estas funciones ofrecidas en versión concierto tenían como gancho al tenor Plácido Domingo. Casi un año hacía que el madrileño no pisaba el escenario del Liceu. Su última visita fue el año pasado con el “Simon Boccanegra”, funciones en las que además se congratulaba los 50 años de debut en el Teatro de las Ramblas. En aquella ocasión, Domingo lo hacía con una ópera representada, pero ayer, colgó en el perchero vestiduras y mantos lucidos en la temporada anterior para ofrecernos en versión concierto una sensacional versión de la ópera de Massenet, “Thaïs”, cuya última función en el Liceu fue en el año 2007, ni más ni menos que con Reneé Fleming en el papel de la protagonista. El encanto de la música de Massenet El francés era uno de los más exquisitos compositores de su época. Basta escuchar algunas de las inmortales óperas que forman parte de su catálogo. “Werther”, “Manon”…como para darse cuenta del poder descriptivo que tiene su música. “Thaïs”, evidentemente, no es una excepción. Quizás el músico jamás estuviera en Alejandría, pero la recreación del recogimiento religioso, el sabor del placer carnal y la embriaguez de la belleza que hace rebosar todos los sentidos, el misticismo y la intensidad están presentes en su obra. Como también lo está la brisa ligera que perfuma de mirra la noche y hace ondear al viento los velos que penden de la mansión de la cortesana que da título a la ópera. Pero también está presente la pasión y desenfreno personificados por Thaïs y sus amigos en contra de la absurda cabezonería de Athanaël que atormenta su mente. Y esto se nota perfectamente en el leitmotive que le acompaña cada vez que el monje cenobita aparece en escena. Por tanto, dispone de todos y cada uno de los elementos para trasladar nuestras mentes, ayer noche vírgenes de decorados, hasta tierras orientales, hasta vestuarios lujosos y vistosos que brillan en templadas noches dentro de suntuosos palacios que esconden tras sus paredes toda clase de sentimientos, de abusos, de vino vertido en copas doradas, y desenfrenos y disfrute de la vida. En contraposición, es el lamento inicial de los cenobitas y la clarividencia de la comunidad albina los que tratan de encontrar el equilibrio entre las tumultuosas vidas en la ciudad de Alejandría. En la terrible ciudad de Alejandría, tal como reza al principio Athanaël. PATRICK FOURNILLIER, al frente de la ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU firma una sensacional lectura de esta obra tan poco – por desgracia- representada. Atento siempre a los cantantes y al coro, exprime al máximo una música que embriaga por lo exótica y por su tremenda belleza. La orquesta situada en el fosado – como es habitual – y no encima del escenario, hace que la música flote en el ambiente, como banda sonora de una película. Esto es lo habitual, aunque en las versiones concierto en ocasiones se tiende a colocar la orquesta detrás de los cantantes solistas. Ayer noche, no fue así, puesto que su lugar era ocupado por el coro, y, lo agradecí. Escuchar la célebre “Meditación” sin imagen que desconcentre, no tiene precio. Y así hubiera sido si no hubiera estado mermada por la impertinente tos de algunos miembros del público que son especialistas en romper aquello tan especial que solo se consigue cuando acudes a una ópera en directo. El murmullo del arpa, cual fuente por la que emana una agua pura y cristalina, y el lamento y dolor del solo del violín acariciado ayer noche por el concertino KAI GLEUSTEEN, apaciguan el desenfreno de Thaïs y lleva la tormenta – nacida instantes antes- a la mente de Athanaël. La belle Thaïs No es la primera vez que la soprano NINO MACHAIDZE se pone en la piel de esta bella cortesana. Ya la había interpretado con Plácido Domingo en diversos teatros con considerable éxito. Su voz, interesante, cálida y bien timbrada aunque un tanto oscura para un papel para mí más luminoso, corrió bien por la sala del Liceu, y aunque estuvo a la altura de la representación, su voz no tiene ni el cuerpo ni el matiz, ni la suavidad que su antecesora Reneé Fleming que, como ya hemos hecho mención, nos deleitó con su Thaïs llena de cromatismo y expresión. Quizás su gesto, un tanto exagerado y repetitivo en el uso de alzar tanto los brazos, no empañó para nada la actuación de ayer noche. Su aria, su célebre aria del segundo acto, cuando se mira al espejo cual madrasta de la Blancanieves, fue aplaudida aunque no con mucho entusiasmo general, en un momento en que debería haber desplegado mucha más seducción en su discurso, no obstante, a nivel general, irreprochable su actuación. Apostó para seducir al gran Plácido con un vestuario acorde y bien escogido. Thaïs la cortesana enfundada en un precioso vestido blanco realzando figura, mientras que, para el momento de la reconversión y recogimiento final, su vestidura de color negro, la acercaban a la austeridad de la vida religiosa. Sorpresa me llevé con la voz del canario CELSO ALBELO, un auténtico lujo. Voz solar, bien timbrada y de fraseo elegante para un papel demasiado corto, que nos dejó un buen sabor y ganas de escucharle en un papel quizás más largo en el que pueda hacer gala de esa cálida voz que posee. En cuanto al resto de roles secundarios, destacar las voces y buena avenencia vocal de quienes daban vida a Crobyle y Myrtale, la soprano SARA BLANCH, que debutaba en el Liceu, y la mezzosoprano MARIFÉ NOGALES. Dos voces interesantes e impecables al igual que la pequeña intervención de MERCEDES ARCURI como encantadora, MARIA JOSÉ SUAREZ como Albine, o MARC PUJOL como sirviente.   Dis-moi que je suis belle et que je serai belle éternellement! éternellement! Sí, esta aria pertenece a la soprano, pero, quizás cambiando un poco el discurso se podría aplicar a quien ayer noche fue el alma de la fiesta, como popularmente, diríamos en otro lugar y en otra situación. No estoy hablando de belleza. Ni mucho menos porque esta sí que es pasajera y dura lo que dura, sino que mi guiño a la frase que pronuncia Thaïs en el segundo acto es para esa palabra maravillosa: eternamente. Eterno. Plácido eterno. PLACIDO DOMINGO, el gran Plácido Domingo, incombustible e infinito. Sin duda alguna merece un apartado especial porque esta fuerza de la naturaleza humana ha roto ya, y sigue rompiendo – y las que le faltan aún- todas las reglas y previsiones en el mundo de la ópera. ¿Quién sino Plácido Domingo es capaz de levantar teatros enteros por allí donde pasa como si fuera un ciclón? A sus 76 años, suma y sigue, sin que su pensamiento se vea ensombrecido por la oscura nube del retiro. Claro está que, mientras el cuerpo aguante, seguirá encima del escenario para hacer aún las delicias de aquellos que, como yo, aceptamos contentos todo lo que aún puede ofrecernos.  Este es el secreto para seguir disfrutándole. Así de sencillo. Nos hemos nutrido de él como tenor, pero, el hambre nunca cesa en el corazón del aficionado, y ahora, nos alimentamos de ese arte, de esa experiencia, de ese saber estar, de ese fraseo que aún luce bonito, de ese centro tan maravilloso de color chocolate que endulza, sin engordar, nuestras ávidas almas. Plácido Domingo es un grande entre los grandes. Se le pueden achacar mil y un defectos propios de la edad, el cansancio o la lucha contra –ahora- un fiato más escaso que antaño, pero, lo que no se le puede reprochar, ni un ápice, es su entrega, su pasión, su amor por lo que hace y esa maestría de la que hace gala y envuelve todos y cada uno de nuestros sentidos. Y ayer Domingo estaba bien de voz. Resplandecía de elegancia con su traje negro coronado por ese precioso pelo blanco. Con una sola frase Domingo es capaz de llevarse el gato al agua, y su centro, luce aún aunque no rutila, obviamente, como hace treinta años. Somos conscientes, lo sabemos, pero… Siempre hay ese pero que hace declinarte y apostar por aquel gigante que fue y del que ahora queda la sombra. Pero, quien ha sido gigante, nunca deja de serlo. Disfrutar de la intensidad de su canto es un lujo, como lo fue ayer noche. Plácido Domingo puso todo su corazón a disposición del público que llenaba la sala del Gran Teatre del Liceu. Su expresión corporal, su faz, su gesto, su fuerza se notó en todas sus intervenciones, para, culminar con un sensacional final de la ópera que levantó al público. Hacía ya muchos minutos que el madrileño había hecho subir la temperatura, pero, el coup de grâce que me remató, fue en esos 10 minutos finales llenos de intensidad y dramatismo indescriptible que te hacen estallar de emoción. Su desgarrado discurso cada vez que pronunciaba – en cada ocasión de diferente manera- el nombre de Thaïs, y la autoridad de la que aún hace gala, dejaron en nuestro corazón el sabor de la eternidad y de un recuerdo de esa mágica noche que perdurará para siempre. Hasta que se enfríen las estrellas. Plácido… qué grande es. Noche de ausentes. Noche de presentes. ¿Qué sería de todo aquello que sentimos durante una función si no se pudiera compartir con aquella persona que, complaciente, nos acompaña a las funciones? Seguramente, retendríamos el recuerdo pero la experiencia y lo vivido no sería lo mismo. Ayer noche, mientras el gran Plácido salía y entraba del escenario, o cuando me emocionaba con una frase, con un acento, con un gesto suyo, tuve siempre al alcance aquella mano cómplice que aprieta y alienta y ayuda, en cierta medida, a hacer más llevadero un intenso día. Gracias mamá, una vez más por toda tu paciencia y aguante. No tiene precio y sí mucho mérito. Como tampoco lo tiene evocar a aquellos que no están y que, por afinidad y sensibilidad con la ópera, aparecen siempre a mi lado porque, entre otras cosas, nunca han dejado de estar allí. Por especial se hizo muy presente en el fragmento de la “Meditación”. Allí apareció mi abuelo, aquel que siempre susurra a mí oído “¿Te has fijado en este trozo? ¿Has visto que nota más bonita?...” Sé que también se hubiera levantado del asiento en el momento final cuando todos los sentimientos, místicos y carnales, los primeros de Thaïs y los segundos del monje, que se invierten en el segundo acto, desfilaron por el escenario. A él, a mi abuelo que está en el cielo le debo todo esto y más. Gràcies, avi!!! Palabras que calan Y parafraseando algo que me dijo un buen amigo, algo que me caló hasta lo más profundo y con seguridad una de las palabras más bonitas que he escuchado en boca de alguien para definir mi pasión por la música, reproduzco su siguiente sentencia porque que define fielmente la situación: “Si tienes un romance con la ópera, creo que tu abuelo es la llama y Plácido Domingo el aire que la aviva”.   Así es, cual llama que se aviva, jamás se apaga, como tampoco se extingue el arte del Maestro Domingo a quien encarecidamente le doy las gracias una vez más por hacerme disfrutar y emocionar, por hacerme llorar y por hacerme sentir. El poder la voz humana. Tan simple y complicado a la misma vez.




Ya nos queda un día menos

1 de marzo

Nueva Rusalka en el Met

Digo nueva porque, efectivamente, la función que vi el pasado sábado en los cines Yelmo, en transmisión directa de esta obra maestra de Dvorák, ofrecía una producción escénica recién estrenada a cargo de la regista Mary Zimmermann. Pero lo cierto es que en algunos aspectos parecía de hace cincuenta años. El problema no es que fuera por completo tradicional y que resaltara los aspectos más infantiles del relato que da pie esta ópera, sino que lo que se veía resultaba rancio, apolillado, cuando no abiertamente cursi: los vestidos de las ninfas y las coreografías de las mismas daban grima. Dicho esto, hay que destacar en esta Rusalka una más que correcta dirección de actores, algunas muy buenas ideas aisladas –el nacimiento a la luz cuando la ninfa se transforma en humana, del que hablaba la regista en el intermedio– y un excelente sentido del humor a la hora de tratar todos lo relacionado con la bruja Jezibaba. También fue convincente la escenografía del tercer acto, en la que la vistosidad digamos que zefirelliana del primero fue transformada en una verdadera imagen de la desolación. El segundo acto me pareció digno sin más: los trajes del siglo XVIII quedan bonitos, pero ya está. Musicalmente las cosas funcionaron a gran altura. La Orquesta del Met sigue siendo francamente buena, y la dirección de Sir Mark Elder ofreció no solo una enorme profesionalidad, sino también altas dosis de inspiración. Hubo lirismo, garra dramática y atención al detalle, y si algo se pudiera reprochar es que aquello no terminaba de sonar exactamente a Dvorák. Deslumbró Kristine Opolais en todos los sentidos. Aparte de ser una mujer bellísima y de lucir de manera increíble con su vestuario y maquillaje en el primer acto, posee una voz de enorme calidad –sin la crema tímbrica de la Fleming– y canta de maravilla, regulando con perfecta plasticidad el sonido y ofreciendo unos agudos resplandecientes, todo ello haciendo gala de un gusto exquisito y un enorme compromiso expresivo (mucho ojo: me gustó más su canción a la luna del otro día que la que pueden ustedes degustar en el YouTube de ahí arriba). Es además una muy notable actriz, cosa que quedaba meridianamente clara en los primerísimos planos que nos regalaban en pantalla grande los responsables de la filmación. Buen nivel el del tenor Brandon Jovanovich: aquí no se puede decir que ni la voz ni la técnica sean una maravilla, pero mantuvo perfectamente el tipo y canta con entrega. Deslumbró la jovencísima –y regordeta– Jamie Barton como Jezibaba, una voz de esas que prometen muchísimo: me hubiera gustado escucharle su reciente Fenena. Excelente Katarina Dalayman como la rival amorosa de la protagonista. A menor nivel estuvo el Espíritu de las aguas de Eric Owens: impacta su voz cavernosa, pero la línea resulta más bien tosca, poco cantable, aunque entiendo que el personaje tampoco pide especiales sutilezas belcantistas. La pareja cómica la formaban Daniela Mack y el veterano Alan Opie: excelente la primera, algo tocado de voz el segundo. Y muy bien las ninfas. Gran velada de ópera.

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27 de octubre

Comentarios: Voces para el futuro

Concurso Nacional de Canto Lírico de Radio Filarmonía. Quinta edición.Por Gonzalo TelloIniciar una carrera para un músico es una tarea ardua que implica mucho entusiasmo, pasión y dedicación. La suerte muchas veces es determinante en el éxito o fracaso de una carrera, pero la perseverancia es clave para el desarrollo y saber mejorar, en base a consejos y enseñanzas, es un deber.Los concursos en los cuales se demuestran las capacidades son muy importantes, no solo por el hecho de ganarlos, sino por la experiencia que dejan en el proceso de un artista para desarrollarse.Por eso, en este marco, el Concurso Nacional de Radio Filarmonía presenta una oportunidad atractiva a los jóvenes cantantes de nuestro país en proceso de aprendizaje para mostrar al medio local e internacional su talento y condiciones, y así lograr una oportunidad en un medio tan complicado y poco desarrollado como este.  Hace unos días se realizó la Quinta Edición de este joven Festival, y fue inevitable recordar que sobre ese mismo escenario del auditorio Ccori Wasi, vimos saltar de alegría al tenor Dempsey Rivera, quien ganó el primer año. De una voz privilegiada, Dempsey no solo logró llegar a Italia y lograr reconocimiento también en nuestro país, también con su sencillez y carisma dejó huella imborrable en quien lo conoció y su partida tras una penosa enfermedad nos llena de pena y frustración. En esta edición, en el que el nivel de los finalistas es de destacar, vimos a cantantes que participaron en años pasados y que finalmente su esfuerzo y dedicación se reflejó ganando los primeros premios. Hablamos de la soprano Helen Yulissa Paulino, quien a los 18 años recién cumplidos posee un instrumento de gran tamaño, voz privilegiada y excelente oído y sentido musical. en este concierto interpretó complejas arias de Tosca, La bohème, La Wally, entre otras del repertorio verista. La oportunidad de viajar a Italia y ver el trabajo que se realiza junto a Juan Diego Flórez, así como en el Festival de Pésaro, la ayudará enormemente, pues ese primer premio es una oportunidad soñada para miles de jóvenes cantantes. Otro nombre que volvió a probar suerte en este concurso es el tenor Oscar Oré. El hace poco fue uno de los que trabajó con Renée Fleming en la clase maestra que dio en Lima y ella se llevó una grata impresión con su interpretación del aria del Príncipe Ramiro en “La cenerentola” de Rossini. Oré demostró no solo la calidad de su voz, especialmente los agudos, sino que hay una mejora importante y diferencia sustancial, para mejor, de cuando lo escuchamos el año pasado. El se llevó el segundo premio y probará suerte con clases maestras y experiencias en Chile.El resto de participantes se llevó premios en efectivo, clases maestras y menciones honrosas, pero sobretodo la experiencia que le servirá de mucho en su carrera.(Publicado en Luces del diario El Comercio el martes 25 de octubre de 2016).



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5 de septiembre

Se inicia pre-venta "El Met en vivo en HD"

Próximamente se iniciará la preventa exclusiva a los miembros del Círculo de Amigos de Radio Filarmonía, de la temporada "El Met en vivo en HD" que llega hace 9 años a Perú gracias a Radio Filarmonía y UVK Multicines.Esta preventa exclusiva será los días lunes 19, martes 20 y miércoles 21 de setiembre.Las formas de compra son las siguientes: Compra Online, a través de la web de UVK Multicines (con un código exclusivo y personalizado por socio que será activado recién la primera semana de setiembre).En las ventanillas de UVK Multicines Larcomar, desde las 11 de la mañana, presentando su carnet de membresía vigente.En Radio Filarmonía, Av. Javier Prado este 2465 San Borja – Mezzanine del Ministerio de Cultura, en el horario de 9am a 1 y de 1:30 a 5:00pm (los pagos se realizaran a través de tarjeta de crédito o débito, utilizando el código que tiene al reverso)El precio de las entradas es S/. 70.00 soles cada una.Los códigos personalizados, serán activados la primera semana de setiembre y serán distribuidos vía correo a todas las personas que deseen hacer sus compras online.La temporada 2016-2017 "Met Live in HD" que se ve en mas de 2000 salas de mas de 70 países del mundo, en vivo vía satélite desde The Metropolitan Opera, se inicia el sábado 8 de octubre con una nueva producción de "Tristan und Isolde" de Wagner, protagonizada por Nina Stemme y dirigida por Sir Simon Rattle.La temporada traerá interesantes novedades como "El amor de Lejos" de Kaija Saariaho, "Nabucco" de Verdi con Plácido Domingo, "Rusalka" con Kristine Opolais, "Der Rosenkavalier" con Renée Fleming y Elīna Garanča. a continuación los títulos y repartos de la temporada.

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11 de agosto

Jonas Kaufmann: Al encuentro con un coloso de la lírica

©Sony Music EntertainmetENTREVISTA. Conversamos con el mas grande tenor de hoy antes de su visita a Lima, anticipando lo que será un inolvidable recital este viernes 12 de agosto en el Gran Teatro Nacional, junto al pianista Helmut Deutsch.Por Gonzalo Tello - desde Buenos AiresÓpera de Paris, año 2004. Producción de Otello en La Bastille con Vladimir Ghalouzine y Barbara Fritolli. El rol secundario de Cassio es cantado y excelentemente actuado por un histriónico joven cantante-actor alemán llamado Jonas Kaufmann. Metropolitan Opera de Nueva York, marzo del 2007. La esperada producción de Franco Zeffirelli de "La traviata" de Verdi traía a la gran Krasimira Stoyanova y un joven Jonas Kaufmann que había debutado en este teatro meses antes, en este mismo rol, junto a la consagrada Angela Gheorghiu. En ambos casos, mis dos experiencias previas en vivo con este cantante, la impresión fue la de un actor importante, de presencia y resaltando en el mar, sin embargo aun no se presagiaba el gran salto que daría este tenor alemán al estrellato.© Julian HargreavesJonas Kaufmann (1946) es hoy por hoy el tenor mas importante y celebrado del mundo. Es el tenor que las casas de ópera se pelean por tener, el que su sola presencia agota entradas desde Nueva York hasta Londres y Viena, y sus conciertos al aire libre congregan a miles. Es el Pavarotti de la actualidad, quizá no con la misma voz, pero si con una presencia y carisma que ha atrapado a muchos fans que compran sus discos e incluso lo han hecho encabezar ranking de ventas.© Gregor HohenbergKaufmann posee una voz que encandila a miles, por una técnica abaritonada que ha ido desarrollando con el tiempo. En sus inicios interpretaba roles de Mozart, Schubert, lieder, entre otros, con una voz mucho mas abierta y ligera. Con el tiempo ha ido perfeccionando la emisión para ofrecernos excelentes interpretaciones como Fausto, Alfredo, Florestán, Tamino o Fierrabras, y ha ido creciendo hacia roles drámaticos como el de Lohengrin, Siegmund, Parsifal, Don José, Turiddu, Canio, Alvaro, Manrico, Des Grieux, entre otros, que podemos disfrutar en una gran cantidad de videos comerciales o en Youtube. Y es que Kaufmann se ha vuelto tan atractivo que es una maquinaria comercial.Incluso rubros como el pop han sucumbido a su talento. La cantante Madonna expresó su gusto por el tenor y la intención de hacer una colaboración con el. Se los vio juntos varias veces y se especuló romance en la prensa del corazón. Kaufmann negó los rumores. Con su disco "Álbum de Berlín" en que canta canciones populares de los inicios del siglo XX, Kaufmann logró encabezar ranking de ventas de discos pop.Legendarios directores como Richard Eyre aseguran que Kaufmann es un gran actor como Robert de Niro o Al Pacino, y brilla en cada interpretación, dejando una impresión inolvidable en el público.© Brigitte Lacombe / Metropolitan OperaGracias a las transmisiones en cine que nos llegan desde Nueva York o Londres, hemos podido seguir la evolución de Kaufmann a través de roles como el Fausto, Werther, Don Carlo, Siegmund, Parsifal o Andrea Chénier, con resultados extraordinarios y en los que podemos apreciar su sencillez y buen humor a través de entrevistas o escenas extendidas. Los grandes logros de Kaufmann lo han hecho acaparar las portadas y los premios mas importantes dedicados a la lírica, así como haber sido el único cantante que da un recital en solitario junto al pianista Helmut Deutsch, sobre el escenario de la Metropolitan Opera, algo que no pasaba desde que Luciano Pavarotti lo hiciera en 1994.Su concierto "Una noche con Puccini" por el que mereció ovaciones de pie en La Scala de Milán, fue transmitido en cines de EE.UU. y Europa, y ha impulsado su álbum dedicado a Puccini a ser éxito de ventas.Promoción de "Andrea Chénier" © Royal Opera HouseEn su página web podemos encontrar decenas de grabaciones comerciales de varios géneros en los que Kaufmann destaca, como óperas de Verdi, Puccini y Wagner, los tres compositores que mas interpreta.Es por todo lo anterior mencionado y mas que el debut de Kaufmann en tierras sudamericanas ha generado una enorme expectativa. Por primera vez la voz del tenor se escuchará en Buenos Aires, Sao Paulo, Santiago y Lima, tanto con orquesta como acompañado por el célebre Helmut Deutsch, uno de los pianistas acompañantes mas reconocidos en el género del lieder.© Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.Fui testigo hace escasas horas del triunfo de Kaufmann sobre el escenario del mítico Teatro Colón, cantando canciones de Mahler junto a la Orquesta del Diván Este-Oeste, dirigida por Daniel Barenboim, y dando dos bises de Richard Wagner: El "Winterstürme" de "Die Walküre" y la canción "Traüme", que fue interpretada al piano por Barenboim. Luego de esta presentación dará recitales al pìano en Lima, Sao Paulo y sobre este mismo escenario, y terminará la gira con un concierto en la Movistar Arena de Santiago.Conversamos con Jonas Kaufmann, quien a pesar de su talla como estrella de la ópera no deja de lado la sencillez y una forma de ser muy juvenil y directa. Quizá ahí reside la clave de su éxito.¿Cuánta responsabilidad sientes al ser llamado “el mejor tenor del mundo? ¿Cuán difícil es mantener un alto estándar en cada presentación?Bueno, eso es algo ambivalente. Por supuesto que es un gran honor, pero también es una responsabilidad y algunas veces una traba. Mientras mas alto es el pedestal en que te ubican, mas grande es la caída. He visto a muchos cantantes ser adorados con superlativos a cierto grado que muchos lo toman como una provocación y comienzan a objetar. Personalmente, soy cuidadoso con adjetivos superlativos en las artes. En deportes, tu puedes decir “este es el corredor mas rápido, el nadador mas rápido…”. Pero, ¿el mejor cantante? ¿el mejor director? Prefiero que la gente diga: “Esta es una interpretación que nunca olvidaré”.La soprano Renée Fleming estuvo recientemente en Lima y ella elogiaba el que hagas  Yoga antes de cada función. ¿Cuáles son los secretos que te ayudan a obtener lo mejor de cada presentación? Yo no creo que tenga algo como un “secreto”. Así como en la alta competición en deportes, todo depende de estar listo, mental y físicamente. Lo cual implica calentar el cuerpo (no solo la voz), haciendo Yoga o entrenamiento autógeno.Hoy eres considerado como el “Rey de la ópera”, pero quizá sea en las canciones donde demuestras de manera integral tus capacidades. ¿El cuál repertorio te sientes mas cómodo y crees que muestre lo mejor de tu arte? Sin querer disminuir la importancia del gran canto lírico, pienso que el ´lieder´es la “Royal class” (Clase Real) sobre todos los géneros de canto. Este canto demanda un toque mucho mas delicado que cualquier otra disciplina, mas color, matices, control dinámico, un manejo mas sutil de la música y texto. Uno está expuesto todo el tiempo, eres solo tu y el pianista, ambos son responsables de todo el evento y no pueden acusar a nadie mas si algo sale mal. Por el otro lado, eres absolutamente libre de todas esas cosas de las que dependes cuando cantas ópera. No necesitas hacer compromisos, puedes siempre ser fiel a ti mismo. Pero tienes que mantener a la audiencia atenta, de inicio a fin. Tu no cuentas una historia como en la ópera, sino veinte pequeñas historias, siempre cambiando el humor, estilo, idioma, y expresión. Para mi, esto es mucho mas demandante y fascinante.¿Planeas debutar nuevos roles demandantes, como Tannhäuser o Tristan, pronto? No pronto, pero ambos Tannhäuser y Tristan llegarán.¿Cuáles han sido los logros que has disfrutado mas?Mi debut en la Ópera de Paris en el 2010 con “Werther”. Un alemán cantando ese rol en el epicentro de la ópera francesa - Eso fue mucho, y no puedes imaginarte cuan feliz estuve de la respuesta entusiasta de la audiencia.  Un caso parecido, aunque mas difícil, fue mi concierto de Puccini en La Scala en junio del 2015. A pesar de todos los cambios que se han dado en la ópera, La Scala se mantiene como lugar especial por varios aspectos. Que un cantante alemán de un recital dedicado a Puccini es una gran cosa. Bueno, yo ya había cantado "Tosca" allí antes, y tenía la impresión de que me aceptaban cantando repertorio italiano...pero para lo que no estaba preparado era para esas ovaciones de pie aquel día. Fue un de los mas felices en mi carrera.Has grabado mucho discos de diversos repertorios y géneros, y próximamente llegará "Dolce Vita" dedicado a las canciones napolitanas...("Dolce Vita") es una colección de canciones populares italianas, desde la época de Caruso y Gigli hasta las de Luciano Pavarotti, Zucchero y Lucio Dalla. Incluye temas como "Caruso", "Mattinata", "Core n´grato", "Torna a Surriento", "Voglio vivere così", "Passione", Musica Proibita", "Volare", "Parla più piano", "il canto" y " Con te partiró". Es un amplio rango considerando el estilo, pero se demostrará con este álbum que en Italia la melodía es una fuerte y continua tradición que nunca se detuvo, pues es parte escencial de la cultura italiana. Esta música fue escrita para conmover a la gente, y eso es exactamente lo que quiero hacer cuando la canto.¿A qué tenores del pasado admiras mas? Hay muchos a los que admiro, desde Caruso y Björling, a Corelli, Bergonzi, Vickers, y los “Tres tenores”, Pavarotti, Domingo y Carreras. No nos olvidemos de Nicolai Gedda, quien campeonó en una enorme variedad de diferentes estilos e idiomas. O Fritz Wunderlich, con esa increíble energía y total envolvimiento que nunca decepcionó al oyente! Sus grabaciones de “Granada” o “La canción de la Tierra” están entre mis discos para una isla desierta.Si tuvieras que elegir llevarte solo una partitura, ¿cuál sería?¡Afortunadamente nunca me obligarán a tomar esa decisión! No, francamente, no puedo responder a esa pregunta. Si me preguntan por mi rol favorito, suelo decir: “El que interpreto esta noche”.¿Qué incluirá el programa que lleves a Lima?La primera parte contendrá una colección popular de canciones de Franz Schubert y Robert Schumann, seguida por maravillosas canciones escritas por Henri Duparc.  En la segunda parte ofreceremos los "Sonetos de Petrarca" de Franz Liszt y una colección de canciones de Richard Strauss, incluyendo “Heimliche Aufforderung” y “Cäcilie”. Artistas alrededor del mundo gustan del calor y la acogida de las audiencias latinoamericanas. ¿Cuales son tus expectativas en esta primera visita a la región?Estoy muy ansioso con mi debut en Sudamerica. No solo como experiencia profesional, sino en cada aspecto: Gente, cultura, ciudades, el campo, ¡todo!Jonas Kaufmann llega a Lima gracias a TQ Producciones, y se presentará este viernes 12 de agosto en el Gran Teatro Nacional junto a Helmut Deutsch. Las entradas están a la venta en Teleticket.

Renée Fleming

Renée Fleming (14 de febrero de 1959) es una celebrada soprano de ópera estadounidense. Considerada una de las mejores intérpretes de Mozart y Richard Strauss de su generación. Es notable intérprete del repertorio francés, como Thaïs y Manon de Massenet; y del eslavo, como Rusalka y Tatiana de Eugene Onegin y ha incorporado a su repertorio óperas de Handel, Verdi, Donizetti, Rossini.



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